Su tía Hilda le sirvió un plato de panqueques.
—Sabrina, cariño, eres una bruja muy poderosa. Debes aprender a controlar tus habilidades.
Sabrina se despertó temprano, como todos los viernes, con la sensación de que el fin de semana estaba a punto de comenzar. Se levantó de su cama, se puso un par de pantalones cortos y una camiseta, y se dirigió a la cocina para preparar el desayuno. Su habitación estaba decorada con posters de sus grupos favoritos y un gran espejo donde se pasaba horas probándose diferentes peinados.
Sabrina suspiró y se sentó en la mesa.
Espero que te haya gustado. ¿Quieres que siga con el capítulo 2?