El anciano llevó al joven hasta un río que fluía cerca del pueblo. El río era conocido por sus aguas turbulentas y su corriente rápida. El anciano señaló una roca grande que sobresalía del agua y le dijo:
El anciano continuó:
El joven reflexionó sobre las palabras del anciano y comprendió que la disciplina era la clave para alcanzar sus objetivos. A partir de ese día, se comprometió a aplicar la disciplina en su vida, trabajando constantemente hacia sus metas, y logró alcanzar grandes logros. el poder de la disciplina daniel j martinepub better
El anciano sonrió y dijo: